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Fiesta Nacional de la Vendimia

La palabra vendimia proviene del latín vindemia, que significa recolección, cosecha de la uva y tiempo en que se efectúa dicha actividad, como segunda acepción.

En 1913, por primera vez se celebró en Mendoza una fiesta popular, al tiempo que se realizaba el Segundo Congreso Nacional de la Industria y el Comercio. Se llamó Fiesta de la Vendimia, pero no tuvo continuidad sino hasta abril de 1936. En ese año se reanudó el ritual que llegó hasta la actualidad y es una de las excusas perfectas para visitar la provincia en marzo de cada año.

El acto de la Fiesta de la Vendimia, que con el tiempo incorporó la palabra Nacional dado que Mendoza produce más de 75% de los vinos argentinos, se realiza en el teatro griego Frank Romero Day, al oeste del Parque General San Martín y a pocos kilómetros de la capital provincial.

El espectáculo de música y danzas reúne unas 40.000 personas cada año. Mendocinos y turistas se entremezclan para presenciar una celebración que ya es una marca registrada para Mendoza.

 

  

 

Orígenes De La Fiesta

La Fiesta de la Vendimia es quizás el primer eslabón que entrelaza el vino y el turismo. Nació grande, pero siguió creciendo hasta alcanzar las dimensiones actuales.

La Vendimia es imagen de la esencia del trabajo mendocino y ha ido recibiendo con el tiempo el sentir del hombre por su tierra y la emoción de obtener sus frutos. Es el símbolo del trabajo culminado del agricultor, que recibe en frutos el premio de su esfuerzo, el cual tendrá nueva vida en el cuerpo y el espíritu de un buen vino.

En el año 1913 se trazó un primer intento de fiesta vendimial el día 11 de abril, cuando un congreso de la industria y el comercio realizado por entonces finalizó con el desfile de vendimiadores y carrozas alegóricas. Un tren especial ornado de vides, fue el portador de 800 invitados que recorrieron las zonas de viñedos y bodegas.

Así, merced a la iniciativa de un precursor de origen español, don José Trianez Díaz, se realiza por primera vez una Fiesta de la Vendimia fuera del ámbito íntimo de las hileras puesto que desde el siglo anterior los trabajadores celebraban el final de la cosecha tocando la guitarra, cantando y bailando cuecas y los gatos cuyanos, para posteriormente elegir una niña entre las cosechadoras que coronaban con racimos de uva. El mes elegido para esa primera fiesta en la ciudad fue abril, oportunidad en la que comenzó el primer desfile de hermosos carruajes. Hubo un largo periodo de 33 años en que no se realizó este acontecimiento, pero la memoria, el deseo del pueblo y la acción de funcionarios visionarios como don Guillermo Cano y Frank Romero Day, permitieron que en 1936 un decreto provincial institucionalizara la primera Fiesta Vendimial El estadio de Gimnasia y Esgrima en la noche fundacional albergó a 25.000 personas. Allí se consagró a la primera Reina de la Vendimia a Delia Larrive Escudero, representante de Godoy Cruz.

Al año siguiente, se llama a concurso para crear la tradicional marcha de la Vendimia, recibió en ese entonces el primer premio Ernesto Fluixá y se inició el diseño de carros alegóricos que desfilan por las calles del parque. Ese carrusel vendimial prefiguró los actuales desfiles. Por primera vez, se cobra entrada para asistir al espectáculo y se lanzan al cielo centenares de fuegos de artificio. El espectáculo central y el carrusel se complementaron con un desfile de góndolas en el Lago del Parque. Resultó electa la segunda soberana vendimial, Elia Rico.

En el ‘38, se cambia el escenario en busca de mayor espacio para el público. El lugar elegido es la rotonda del Parque General San Martín.

Pero 1939 es el año de las grandes innovaciones: se realiza por primera vez la Bendición de los Frutos, utilizando el escenario del Parque. Se representó una gran catedral y por primera vez se decora el escenario. Se abandona la tradición instaurada en 1936, cuando se elegía la reina y ella daba la orden de iniciar los festejos. La elección y coronación de la reina pasa a ser el instante que cierra la noche. Por primera vez, el Carrusel se interna en la ciudad.
Con el nombre de Corso de los Carros Alegóricos, nace lo que en el futuro se conocerá como Vía Blanca de las Reinas. Se completan los símbolos litúrgicos que entrañan los festejos. La imagen de la Virgen de la Carrodilla es transportada hasta el proscenio para presidir los actos de la Bendición de los Frutos.

En 1940, se instala un escenario flotante en el interior del Lago del Parque General San Martín, tras la presentación de 250 artistas y el clásico desfile de góndolas. Luego de los actos, los organizadores ven la necesidad de mayor espacio para albergar al público, que aumentaba sin cesar, y la incorporación de luces como especial motivo de atracción.

En 1943, se decide el retorno del escenario a la rotonda, para ofrecer la primera trama argumental de la historia vendimial. En el ‘44, se adopta una marcha oficial. La elegida es Canto a Mendoza, cuya primera grabación fue realizada por Francisco Canaro, con la voz de Hugo del Carril.

Pero ya en el ‘63, la Fiesta adquiere su escenario definitivo: ocupa el Teatro Griego y de esa forma se inicia la expansión hacia los cerros para los espectáculos de luz y sonido.

La Fiesta como hemos dicho, nació grande pero fue creciendo en forma y contenido. La elección de la soberana vendimial es un homenaje a la sacrificada tarea de la mujer en el surco. La reina se convertirá en verdadera embajadora de Mendoza, con la misión de difundir las virtudes de su pueblo y la belleza de su tierra.

La puesta en escena de La Fiesta Nacional de la Vendimia requiere un gran despliegue. Poco más o menos, según los responsables de cada realización, la escenografía abarca 3.000m² y se utilizan 25.000 luminarias, 3.500 placas de chapadur, 2.500m² de madera, 4.000 trajes entre bailarines, actores y figurantes, 500 kg. de fuegos de artificio, y participan cerca de 1.000 personas en total, entre las que van a escena, las que se desempeñan entre bambalinas o están en el comando de luces, sonido y coreografía y las reinas y sus cortes.

De esa forma, la Fiesta de la Vendimia ha llegado a ser, como los buenos vinos, una celebración con espíritu propio, a la mejor manera de las creaciones duraderas.

  

 

CELEBRACIONES 

  • Bendición De Los Frutos

La Bendición de los Frutos, es un acto artístico-religioso que se lleva a cabo últimamente en el Prado Gaucho, en el costado Este sobre la Fuente de los Continentes del Parque General San Martín. Litúrgico en su forma y religioso en su esencia, es un agradecimiento a Dios por los frutos recibidos, con la participación de la Virgen de la Carrodilla, imagen que llegó en 1911 a tierra cuyana, trayendo en sus manos granos de uva y estrechamente ligada a la historia de la vendimia.

Por decreto n° 54 del gobierno de Cano, el 9 de febrero de 1938, se la declaró Patrona Celestial de los Viñedos, bajo en título de La Carrodilla. El origen de la Bendición se estableció en Mendoza como una costumbre de los campesinos, que dedicaban su ofrenda frutal a alguna imagen cercana al finalizar el año de trabajo.

La primera vez que se realizó la celebración se bendijo una enorme paila colmada de frutos. Tanto el lugar como la hora fueron modificados en distintas ocasiones. En 1939 se añadió una de las partes constitutivas del acto, en homenaje al vendimiador. Consiste en un marco rústico, hecho con la madera de un arado, que sostiene una reja. La humilde herramienta simboliza al hombre que labra la tierra, eje de la celebración.

El gobernador de la provincia es el encargado de dar los golpes a la reja, recordando la forma en que se llamaba en el campo al descanso, al mediodía y al caer el sol. Con los golpes de reja, cada año se convoca al descanso y a la celebración y se da paso a la degustación del vino nuevo.

Anualmente la ceremonia religiosa es oficiada por el arzobispo de Mendoza y a ella asisten el Gobernador de la Provincia y otras autoridades provinciales y municipales; la Reina de la Vendimia, las reinas departamentales, una gran cantidad de mendocinos y turistas.

Originalmente, el acto era llevado a cabo en la explanada de la Iglesia La Carrodilla, pero debido a la masiva concurrencia de público, debió trasladarse. Actualmente se realiza en el Prado Gaucho del Parque General San Martín.

  

  • Vía Blanca De Las Reina
Este festejo tan popular en la actualidad en realidad surgió con posterioridad al Carrusel por una casualidad. En 1940, una fuerte tormenta impidió la realización del espectáculo central al aire libre como era costumbre y la elección de la Reina se hizo en el Plaza Hotel. Este accidente climático determinó que se organizara un desfile de carros con el nombre de Corso de los Carros Alegóricos, el lunes posterior a la elección.

A partir de entonces, la gala de las reinas se incorporó definitivamente a la serie de actos centrales. De este modo, cada viernes anterior al acto central la gente ubicada a los costados de las calles céntricas, puede apreciar la belleza de las candidatas al trono vendimial. Durante esa noche, desfilan las reinas departamentales y su corte en los carros alegóricos que muestran el potencial económico y paisajístico de cada uno de los departamentos.

Encabezan el desfile los carros que presentan a la reina y virreina salientes, continúa con las reinas nacionales invitadas y culmina con los carros departamentales, llevando a las aspirantes al cetro vendimial.

La Vía blanca, junto con el Carrusel, es uno de los festejos que más gente concentra en las calles. La cantidad de público en las últimas décadas ha sido de 150.000 a 200.000 personas, aproximadamente.

  • Carrusel
Es una puesta en escena en las principales calles del microcentro de Mendoza que conmemora al vino y a todo su contexto.Tiene lugar la mañana del sábado en que se realiza el Acto Central, consiste en un paseo por las calles céntricas de los carros alusivos a la Fiesta y los representativos de cada departamento con sus reinas. Desfilan además, otras Reinas Provinciales y Nacionales como así también Federaciones gauchas y otras instituciones del ámbito provincial.La idea sobre la que se trabajó y – actualmente se conserva – es la recapitulación del pasado mendocino. Es así como desfilan gauchos con sus burros, mulas, caballos, carros de carga y carretas, como símbolo del trabajo rural y el cruce de la Cordillera, por el Ejército Libertador.En sus orígenes, también, participaron las más bellas jóvenes de cada barrio y cada pueblo, quienes representaban al campo. El Carrusel pasó desde los paseos del Parque General San Martín a las calles de la ciudad, siempre con un carácter participativo.Más de 200.000 personas se agrupan en las principales arterias para ver el paso de carruajes que simbolizan el trabajo rural y donde también se incorporan centros tradicionalistas y colectividades de otros países.El Carrusel muestra la evolución del pasado histórico y folclórico de esta tierra y trata de difundir la imagen de la Mendoza industrial, la de los vinos finos. Cada una de las 5 regiones vitivinícolas, desfila mostrando el fruto de su gran densidad de viñedos, bodegas, canales, acequias y una gran estructura y equipamiento productor.En el carrusel la consigna es participar y, aunque la fuerza del caballo ha sido reemplazada totalmente por los motores, se mantiene la tradición del desfile de jinetes con atuendos típico.
  
  • Acto Central
Se lleva a cabo la noche del primer sábado de marzo, es la culminación de la vendimia con un espectáculo central en el Teatro Griego Frank Romero Day, ubicado al pie del Cerro de la Gloria en el Parque General San Martín y obra del arquitecto Daniel Ramos Correas.En el acto central se realiza la elección y coronación de la Reina Nacional de la Vendimia, después de una fiesta que muestra una serie de cuadros representativos de la vida mendocina, la rural y la urbana.La Fiesta Central es organizada a través de un guión artístico y la participación de cientos de bailarines y actores sobre un escenario de importantes dimensiones. De esta manera, las expresiones artísticas y los productos de esta tierra se conjugan en una fiesta multitudinaria con un sello local. El día domingo, todo el espectáculo se repite, agregándose números artísticos con intérpretes de jerarquía nacional y un gran despliegue de fuegos artificiales.
  
Teatro Griego Frank Romero Day
Enclavado en la falda de los cerros del pedemonte mendocino que lindan con el Parque General San Martín, el Teatro Griego Frank Romero Day, sirve de escenario desde 1.963 para la culminación de los festejos vendimiales.Este escenario ha sido declarado patrimonio cultural de la Provincia de Mendoza por decreto n° 797/1995.El autor del proyecto original fue el arquitecto Daniel Ramos Correas, director de Bosques y Parques durante la gobernación de Rodolfo Corominas Segura. A partir de la sanción de un decreto del 8 de marzo de 1.940 se inicia su construcción. Desde de 1.941 y hasta 1.950 las obras sufrieron interrupciones y en el año sanmartiniano -1.950- es utilizado por primera vez con la Cantata Sanmartiniana.Según manifestaciones del arquitecto Ramos Correas: el lugar de emplazamiento “ya estaba hecho por la naturaleza, era el lugar ideal y solo restaban obras menores por parte del hombre”.