Mendoza, Hoteles y Turismo en Mendoza, Argentina

Buceo

Las aguas mendocinas del dique Potrerillos, el Carrizal o los diversos embalses de San Rafael se caracterizan por ser espejos de agua de altura. Son aguas dulces y claras pero -en especial- absolutamente libres de contaminación. Con esta nueva actividad nos animamos a enseñar los secretos del buceo en Mendoza.

Durante esta experiencia es posible ver la fauna y el paisaje sumergido que suele verse en la cordillera, desde afuera del agua. Paredes rocosas sumergidas, cuevas que se pueden inspeccionar y secretos que quedaron bajo las aguas “atrapadas” de los ríos. Esta salida es una aventura y un placer ya que implica disfrutar de la montaña mendocina en todas sus formas.

Con personal con calificaciones internacionales y atención personalizada, ofrecemos clases en escuelas o bautismos de iniciación para gozar del agua de una manera poco convencional.

El agua relaja, por eso, pensar en sumergirse varios metros de profundidad para gozar de un silencio líquido y de los paisajes que el agua limpia de Mendoza tiene para ofrecer en el mundo submarino es una invitación más que atractiva para los turistas llevada a cabo en una escuela que introduce los secretos de la vida bajo el agua e iguala los niveles de enseñanza que existen tanto a nivel nacional como internacional. A través de la utilización de gas Premix, diseñado especialmente para bajar a profundidades mayores de 50 metros esta experiencia se hace posible.

Otro dato para comprender el nivel que caracteriza el servicio, es la realización de cursos en seguridad pública, especialmente adaptados a la geografía, clima y agua de los espejos de agua de Mendoza y con todas las herramientas necesarias para destacarse en la búsqueda de pruebas, personas o rescates subacuáticos. Además, cada persona baja con un responsable. El buceo es una actividad de riesgo y por ello no se puede escatimar en medidas de seguridad para que se pueda disfrutar verdaderamente.

Los cursos de buceo incluyen el equipo, cuatro salidas de práctica en la naturaleza, más el tiempo que dure el aprendizaje en la pileta, la gestión de la habilitación para bucear así como los manuales de instrucción impresos.

Cualquier persona apta física y clínicamente puede incursionar en la actividad. La edad mínima son 15 años.